Agencia de la Energía de Rivas Vaciamadrid donde realicé el diagnóstico. |
Hace unos meses terminé diagnostico de emisiones de Rivas
Vaciamadrid. Podría hablar en este post del caso concreto de mi estudio, pero
me parece más interesante comentar como ha sido todo el proceso hasta conseguir
sintetizar en unos informes los resultados de toneladas de carbono de la ciudad.
Para
empezar, algo primordial es conocer muy bien el objeto de estudio. En mi caso es la ciudad dónde nací, por lo que ese
punto no fue un problema. Es muy importante saber el contexto en el que se
trabaja, el tamaño poblacional, los sectores más fuertes, el estilo de vida, su
heterogeneidad y complejidad espacial, cultural y económica, etc para luego
poder valorar las acciones a seguir.
Un segundo
paso es elegir bien la herramienta
con la que pretendemos obtener las emisiones. En el mercado cada día salen
nuevas y mejoradas, y hay que estar muy al tanto de ellas si queremos obtener
datos precisos y detallados. Yo elegí una que trabaja a través de ciclos de
vida y que obtiene una huella de carbono de productos y servicios. En nuestro
caso la ciudad es un conjunto de servicios, por lo que el trabajo a priori puede
parecer más complejo.
A
continuación, se debe ver en que partes podemos dividir el objeto de estudio y así hacer más sencillo el
diagnóstico. Se puede dividir pensando en donde encontraremos las fuentes de
información, o en el color sociocultural, económico, etc. Yo en mi caso me
decidí por lo primero, viendo que me resultaba más sencillo dividir la ciudad
en dos partes: una las administraciones
públicas (ayuntamiento, centros de salud, colegios, limpieza, mantenimiento,
seguridad, etc.) y otra la ciudad
propiamente dicha (hogares, sectores económicos, etc.).
Una vez
fragmentado el objeto de estudio, los pasos a seguir son más sencillos. Ahora
toca ver el alcance al que queremos
llegar. Podemos desde contabilizar las emisiones directas de un coche, hasta lo
que contamina la producción del mismo, su transporte, etc. Igual pasa con el
resto de procesos. El alcance depende mucho de las fuentes de información que
se tengan, del tiempo para realizar el diagnóstico y del personal dedicado a
tal fin. Los principales procesos causantes de emisiones pueden dividirse en: procesos derivados de consumos, en los
que entran todo tipo de consumos energéticos;
componentes, que son aquellos
materiales que su producción, manipulación y consumo son susceptibles de
emitir, por ejemplo el agua; los residuos, que pueden ser desde los
sólidos urbanos hasta radiactivos; los sumideros,
que restan emisiones a la ciudad y que suelen proceder de los bosques maduros;
y por supuesto transportes:
públicos, privados y municipales.
Pensado el
alcance, que será tanto o más preciso según tiempo y recursos que se puedan
emplear en el diagnóstico, toca trabajar con la herramienta. Lo más importante,
y para que el estudio quede acorde al esfuerzo, todas nuestras fuentes den ser oficiales, ya sean a
nivel municipal, de comunidad, nacionales o internacionales. Yo en mi caso tuve
que buscar desde datos en el Plan de Movilidad Urbano Sostenible, (para datos
de transporte) en el Instituto Nacional de Estadística (para los censos
agrarios y ganaderos) hasta datos en la mismísima Universidad Católica de Chile
(para estudios de absorción de parques urbanos).
Introducidos
ya los datos, las toneladas de emisión por tipo de proceso saldrán en bruto pudiendo
convertirlo todo ello en gráficos que ayudan a conocer la realidad de la
ciudad. Al final, la idea de trabajar con
softwares de diagnóstico de la huella de carbono, es la de ir implementando
poco a poco las medidas de mitigación y
compensación. Al ser una aplicación que trabaja como un simulador sabremos,
metiendo datos en él, donde se verán las reducciones más o menos significativas
y así poder trabajar en actuaciones concretas que de verdad reduzcan las
emisiones.
Aunque el
proceso es costoso, las búsquedas de datos infernales, y las desesperaciones
durante el trabajo pueden ser habituales, el resultado final es más que
satisfactorio. Se consigue ver las emisiones totales de una ciudad fragmentadas
en partes, y es ahí, en ese instante, cuando te das cuenta que debemos actuar
paro cambiar el paradigma socioeconómico y cultural urbano. Dependemos
demasiado de los combustibles fósiles y esto se hace notar porque, al final, lo
que más contamina de una ciudad son las emisiones salidas de las casas
(calefacción y electricidad) y de los vehículos privados.
Y para
finalizar una curiosidad, el mix energético, ese que nos dice la mezcla de
tipologías energéticas que se han usado de media en un país durante un año
(tanto porcentaje de renovables, de nuclear, etc) puede hacer cambiar de manera
sustancial las emisiones de una ciudad. De hecho, yo hice el diagnóstico de
2008 y 2011 donde el factor de emisión asociado al mix energético disminuía en
más de un 30%, lo que hacía bajar emisiones por consumos energéticos de casas,
empresas, administración, etc.
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